
Oscura y fuerte. Tus ojos miran hasta dónde pueden, que es muy adentro. Apenas parpadeas pero te mueves entre contoneos adorables. Me haces reír cuando me huele tu nariz, húmeda, como tus besos. Llegaste de pronto, una noche de verano, en un pueblo des del que se veía el mar. Te dormías por los rincones pero sólo oír mi voz corrías en mi busca. Entiendes alemán. Arrancaremos tus nenúfares, ya veras. Me gusta despertarme por las mañanas y saber que estas ahí, que con solo poner un pie en el suelo vendrás a darme los buenos dias, con voz de perro. Con aliento de perro. Con la ternura y fidelidad que sólo mi Vian sabe dar.

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