jueves, 16 de octubre de 2008

Postal sin sello


Entre peldaños de realidad y ficción, así vives en mi. Tú, personaje de cuento, aparecido en una realidad cuyas linias hace tiempo perdieron las letras mudas que tus lánguidos dedos subrallaron.
Él, personaje de libro, mi mayor detractor, mi sueño con patas, perdídamente desenamorado de mi.
Me permito hoy buscarte entre linias, allí donde se hospeda lo más importante: aquello que sólo logra atisbar la imaginación.
(Imagen de Quint Buchholz)

lunes, 13 de octubre de 2008


Es joven pero tiene cosas de vieja y no hablo de una chaqueta con ombreras. Es joven pero tiene ojos de vieja, olfato de vieja, temores de vieja y tambien apesta a vieja.
Ella, triste ingenua creyó ser eterna pero se le cayeron las sonrisas, los sueños y las tetas.
Ella sabe que no hay nada peor que sentirse fea y vieja. Nada peor excepto que los otros así te vean.

martes, 7 de octubre de 2008

Miedo de Penélope

Y, punzante consonante. Y, siempre seguida de algo o alguien. También a veces seguida de angustia por no saber que escribir en la plaza vacante que deja su sola presencia en una frase.
Hace días topé con el compañero de mi Y en un rinconcito de la calle Sierra Nevada. Compró la plaza que aún había libre en mi compartimento, cuya adquisición le permitió disfrutar gratuitamente de un mapa roto y un ungüento para el dolor de espalda. Un tanto desorientado agradeció el mapa aunque sabía que nunca llegaría a entenderlo. Conservaba la vieja costumbre de encontrar su camino tras dar ocho vueltas en redondo. Mi Y, siempre atenta a las presencias contiguas, se sintió aliviada al conocerle puesto que las calles sevillanas son laberintos en los que uno solo no disfruta del arte del bien-perderse.
Una madrugada de Giralda lejana y bañera rebosante de agua, las dos consonantes se encontraron desnudas, haciéndose cosquillas, abrazadas, fracturándose costillas.
Viajar es perder más que païses. El sur debajo nuestro, mi Y camina a solas. Viste la falda que me levantabas, la que se sonrojaba con cada tirón. La muy cobarde tiene miedo a deshilacharse así que no la pongo a lavar, no vaya a ser que a mi Y le de por penelopenizarse.